La colección que presentó Donatella Versace nos rememoró los aires del pasado, una colección repleta de cruces bizantinas al igual que las que se vieron en la colección de 1997. Una colección en la que priman los vestidos cortos con cuero y con aplicaciones de cristales y paillettes. Vestidos negros y con dos notas de color: naranja y amarillo. La noche, en cambio, se viste de largo con tejidos brillantes y muchísimos paillettes.